martes, 17 de diciembre de 2019

¿Quién dijo miedo?



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La primera vez que oí hablar de las flores de Bach fue a través de una de mis primas, N---- L---- U----, le contó a mi hermana que las estaba tomando y parecía que la iban muy bien, mi hermana intentaba ser madre y no se quedaba embarazada, yo..., pues no sabía para que pero nos decidimos ir y ver qué pasaba. Esto debía ser en el año 1992 más o menos.
Recuerdo que era una pareja la que nos hacia los preparados (Mª Fe y Jesús), me tumbaron en una camilla y me colocaron los frasquitos con las esencias florales sobre mí, empezaron a testarlas con un péndulo (creo recordar) y cuando acabaron me dijeron: te ha salido Mímulo para el miedo, y otras que la verdad no recuerdo, ¿miedo? ¿a qué? Pensé yo, nunca había tenido miedo (o claro no era consciente de él) no me tenía por una persona miedosa, bueno un poco a los espíritus y cosas así, pero el tipo de miedo del que ellos me hablaban… No, rotundamente NO, yo era una persona muy decidida, confiada, que no me achantaba ante nada (de hecho amigos me dicen que soy un poco kamikaze) y en mi casa se reían de mi porque desde pequeña yo decía que podía hacer cualquier cosa que veía en la tele (trapecistas, equilibristas, etc.) y siempre pensé que lo que hace otra persona lo puede hacer cualquiera (unos mejor o peor, claro también depende de las habilidades de cada uno).
Pero aunque en aquel momento no lo viera, resulto que estaba llena de miedos, no miedo como lo entendía hasta entonces, miedos que fueron saliendo poco a poco después de tomar ese preparado, que fue el detonante para que mi vida empezara a cambiar.
Escribiendo esto me doy cuenta de lo agradecida que estoy a mi prima y a mi hermana, porque gracias a ellas tomé esas esencias que hicieron de mí la persona que soy ahora. Es más voy a escribirlas ahora para hacérselo saber.
Claro que había muchos miedos en mi vida, y aún hoy sigue habiendo, pero por ello me valoro aún más, pues sé que soy valiente porque me enfrento a ellos (a todos los que puedo).
Recuperé el valor para expresarme y decir lo que pienso, a recuperar mi vida, mi propia vida, no conformarme con ser la madre de… la hija de… la mujer de… a ser Conchi una mujer con ganas de hacer cosas por sí misma, de encontrar mi camino, de buscarme y de encontrarme.
Claro esto no sucedía así, sin más, por tomar una esencia, no, pero fue lo que me hizo tomar ese impulso y cambiar mi vibración para que en mi vida aparecieran las personas adecuadas para que este cambio ocurriera.
Empecé a trabajar buscando mi independencia económica y a partir de ese momento todo comenzó a cambiar.  

domingo, 8 de diciembre de 2019

Emociones: el miedo, utilidad, como vencerlo…

El miedo es una de las emociones que llamamos básicas, comienza con un estímulo externo que nos estresa, nos provoca alteraciones físicas como palpitaciones, se nos acelera el corazón, entrecorta la respiración, incluso puede llegar a paralizarnos. El estímulo puede ser real o no, puede estar provocado por nuestros propios pensamientos o por algún recuerdo que en su día provoco esta emoción.  Lo podemos dividir en dos bloques:
El miedo que nos previene, que nos mantiene vivos, es el miedo instintivo el que nos ayuda a que nos mantengamos con vida y a salvo. En este caso es un miedo adaptativo pues ante un peligro real nos ayuda a mantenernos a salvo (mirar antes de cruzar una calle, a caernos desde un lugar muy alto).
Resultado de imagen de miedo
El miedo de origen psicológico, no es un miedo real, en este caso la emoción es desadaptativa pues no nos deja vivir acontecimientos cotidianos con normalidad,  este tipo es  sobre el que podemos intervenir, identificándolo y enfrentándolo.
A su vez podremos distinguir en varios tipos de miedos:
Miedos de origen conocido:
·         Todos hemos sentido este tipo de miedo en algún momento: cuando vamos al dentista, ante un examen, al dolor, a la carencia…
·         A este tipo de miedo lo podemos vencer con control mental, conectando con la respiración, con meditación, o con esencias florales.
·         La esencia floral que nos ayudaría a tratar este estado emocional sería mímulo. Nos aporta valentía confianza y seguridad interior.
Miedos de origen desconocido:
·         Cuando aparece este tipo de miedo solemos mostrarnos aprensivos y angustiados.
·         Son miedos abstractos que no podemos explicar claramente, presentimientos, miedo a la oscuridad,
·         Suele darse más en personas sensibles, suelen tener pesadillas y despertarse durante la noche.
·         Está relacionado con la esencia floral álamo temblón, esta esencia nos aporta superación de los miedos inconscientes y retorno a la sensibilidad interior.
Pánico:
·         Este tipo de miedo es el más intenso y profundo de todos.
·         Cuando este miedo se apodera de nosotros nos limita hasta tal punto que somos incapaces de reaccionar ante una situación, nos sentimos atrapados y víctimas del miedo.
·         Pueden aparecer síntomas como: desvanecimiento, dificultades para hablar y movernos…
·         La esencia floral que nos ayuda ante estos síntomas es el heliantemo, nos permite reaccionar y sacar fuerzas y restablecer el contacto con nuestro interior.
Miedo a perder el control:
·         Miedo a hacer cosas horribles, este miedo está muy relacionado con la lucha interna para no perder el autocontrol.
·         Tenemos miedo de nosotros mismos, de lo que podemos hacer en casos extremos.
·         Quien cae en esta condición está sometido a una gran tensión, en una lucha interior que no se atreve a desahogar, en ocasiones quien cae en este estado posee semillas de violencia.
·         La esencia cerasifera nos ayuda con esta lucha interna y poder y poder soportar la adversidad con coraje y determinación.
Preocupación por los demás:
·         Este estado emocional tiene que ver con el miedo que solemos manifestar hacia las personas que queremos.
·         Sufrimos innecesariamente por los miembros de la familia, amigos o seres queridos, proyectando sobre ellos nuestros temores.
·         Tendencia a ver solo el lado negativo de las cosas, sobreprotección y solemos estar más pendiente de la vida de los otros que de la nuestra propia.
·         Castaño rojo nos ayuda a encontrar el equilibrio en ayudar al prójimo y nuestra tranquilidad interior.


miércoles, 4 de diciembre de 2019

Taller "análisis para superar el duelo"

Si eres de las personas que necesitan apoyo, acompañamiento o ayuda para superar la pérdida de algún ser querido, este taller es para ti.
Os dejo un enlace de facebook con un taller para superar el duelo.

https://www.facebook.com/events/856158471466580/

lunes, 2 de diciembre de 2019

Duelo, como afrontarlo 3ª parte


Como vimos en el artículo anterior el proceso del duelo no es siempre fácil de manejar, en algunas ocasiones las personas que han perdido un ser querido se quedan ancladas en el sufrimiento, a veces por falta de recursos o porque hay emociones muy intensas que no sabe gestionar y por lo tanto interfieren negativamente en su vida. Estas personas, entre un 10 y un 20%, necesitarán ayuda de un profesional (terapias holísticas: Flores de Bach, terapias de apoyo psicológico o de bienestar).
El tratamiento debe darse de forma temprana para evitar que los síntomas se cronifiquen. La expresión  de sus sentimientos,  la adquisición de competencias y recursos  ayudarán  a aliviar los síntomas depresivos,  reconstruir su autoestima y  potenciar sus habilidades personales; así como facilitar y superar la nueva situación. En estos casos los grupos de apoyo suelen  ser de gran ayuda, sobre todo cuando la persona se siente aislada por el peso del dolor.
Además cada persona afronta el duelo de una manera determinada, así mismo cada duelo se vive de forma diferente según las distintas pérdidas experimentadas. Al ser cada persona fallecida única e irrepetible, así como las relaciones interpersonales que se establecen con ellas, el superviviente nunca vivenciará de la misma forma la muerte de dos allegados. Por lo tanto, cada proceso de duelo será, en cierto modo, siempre diferente.

Durante el proceso del duelo pueden manifestarse síntomas físicos y psicosomáticos (pérdida de apetito, insomnio, ansiedad, cefaleas, etc.) y aumentar la posibilidad de padecer enfermedades, además de los síntomas psicológicos como pena, culpa y dolor principalmente.
CUANDO EL DUELO SE CONVIERTE EN PATOLOGICO
A veces las reacciones emocionales son muy intensas e impiden el normal funcionamiento de la vida diaria y/o se alargan demasiado en el tiempo (más de un año), o aparecen síntomas poco habituales (sentimientos suicidas, alucinaciones, conductas desadaptativas). En ocasiones el dolor se intensifica tanto que estas personas pueden llegar a negar la pérdida, se sienten desbordadas y sin mostrar avances en el proceso del duelo.
Estrategias de afrontamiento negativas:
·         Anclaje en los recuerdos y planteamiento de preguntas sin respuesta
·         Sentimientos de culpa
·         Emociones negativas de ira o de odio
·         Abandono del cuidado personal
·         Aislamiento social
·         Consumo excesivo de alcoholo drogas
·         Abuso de medicinas
El duelo patológico se puede manifestar a nivel psicológico en forma de autorreproches (por ejemplo, por no haber hecho lo suficiente por el difunto, incluso si han extremado de modo admirable sus atenciones). A veces, la tristeza patológica puede complicarse con otros síntomas, como el aislamiento social, la falta de cuidado personal, falta de actividad, el consumo abusivo de alcohol o de psicofármacos, etc. A nivel físico, pueden surgir alteraciones de la salud persistentes: trastornos del sueño y del apetito, fatiga, dolores musculares, conductas hipocondríacas, estreñimiento, cefaleas, etc., lo que les lleva a consultar con mucha mayor frecuencia de lo habitual al médico de familia.
Además del equilibrio emocional, del apoyo social y familiar existen otras causas que pueden influir en el desarrollo del duelo, como es el vínculo con la persona fallecida y las circunstancias de la muerte. Especialmente si se trata de una muerte inesperada o de la muerte de un hijo.
La muerte de un hijo es un hecho antinatural, que produce una inversión del ciclo biológico normal. Ni siquiera hay un término para describir al superviviente, como lo hay en el caso de la pérdida de un padre (huérfano) o de un marido (viuda). Alrededor de un 20% de los padres que pierden a un hijo no llegan a superarlo nunca.
La pérdida de la pareja puede suponer un choque emocional muy intenso, sobre todo cuando el superviviente dependía emocionalmente de ella, tenía un estatus social en función de ella y carece de habilidades o de salud para readaptarse a la nueva situación y sobrevivir emocionalmente por sí solo.
Existen ciertos tipos especiales de muerte (homicidios, suicidios, muertes repentinas) que pueden requerir un esfuerzo adicional para integrar un proceso de duelo adecuado y superar con éxito el mismo. El impacto emocional mayor de una muerte en un superviviente es cuando ésta es prematura, inesperada o trágica (enfermedades cortas, accidentes, de personas jóvenes).
*Cuando existe un estado de shock podemos recurrir al preparado de floral llamado RESCUE REMEDI. Esta mezcla de esencias aporta serenidad, aceptación, calma, valor, alivio del estrés mental y la tensión,  contra la pérdida de consciencia y el temor a perder el control.
Factores de los que depende el duelo:
1.       Inestabilidad emocional previa del paciente. Las personas con antecedentes de depresión,  trastornos de ansiedad, con características problemáticas de personalidad (dependientes emocionalmente, obsesivas, acomplejadas, etcétera) corren un mayor riesgo de derrumbarse  y sufrir un duelo patológico en  caso del fallecimiento de una persona próxima. Asimismo las personas con una salud delicada son las que tienden a caer más fácilmente enfermas durante el duelo.
2.       Experiencia negativa de pérdidas anteriores. Es más probable sufrir un duelo patológico cuando una persona ha experimentado muchas o recientes pérdidas y cuando la reacción ante las anteriores ha sido particularmente intensa o duradera.
3.       Variables psicosociales, como estar en una situación económica precaria, hacerse cargo de niños pequeños, no tener posibilidad de rehacer la vida, contar con una familia muy reducida, etc.
Personalidades resistentes al estrés:
·         Control de las emociones y valoración positiva de uno mismo
·         Estilo de vida equilibrado
·         Apoyo social y participación en actividades sociales
·         Implicación activa en el proyecto de vida (profesión, familia, actividades de voluntariado, etc.)
·         Afrontar las dificultades cotidianas
·         Pedir ayuda si es necesario
·         Realizar actividades que nos agraden
·         Sentido del humor
·         Actitud positiva ante la vida
·         Aceptar las limitaciones personales
·         Vida espiritual
Por el contrario, otras personas se encuentran atrapadas por la pérdida sufrida. No recuperan sus constantes biológicas (falta de sueño y apetito). Viven atormentadas con un sufrimiento constante, tienen dificultades para controlar sus emociones y sus pensamientos; se aíslan socialmente y se muestran incapaces de hacer frente a las exigencias de la vida cotidiana. Adoptando a veces conductas contraproducentes, beber en exceso, comer más o menos de la cuenta, automedicarse, etc.
Cuando solicitar ayuda profesional y cualificada (terapias holísticas):
·         Cuando las reacciones psicológicas perturbadoras (pensamientos, emociones, sentimientos o conductas) duran más de 4 a 6 semanas.
·         Cuando resulta difícil sobre llevar la vida cotidiana (relaciones familiares, laborales o escolares).
·         Cuando una persona se siente incómoda con sus pensamientos, sentimientos, emociones, conductas o se siente desbordada por ellos.
Los tipos de intervención recomendados para las personas que han elaborado un duelo patológico son tanto el tratamiento individual como el grupal y/o familiar, sin descartar en algunos casos la combinación de ambas modalidades o técnicas terapéuticas.
El objetivo de la intervención no es olvidar al fallecido, se trata de recordar al ser querido sin que este recuerdo bloquee al superviviente y su relación con la vida. En el caso de la terapia con Flores de Bach aplicaríamos la esencia floral Madre Selva, permite desapegarnos del pasado sin olvidarlo y poder seguir adelante con optimismo.
El propósito del tratamiento irá orientado a reducir la tristeza y la ansiedad, aumentar la autoestima y disminuir el aislamiento social; todo ello encaminado a mejorar la calidad de vida del doliente y a prevenir la cronificación del trastorno. Aquí podemos administrar distintas esencias flores como: Mostaza para la tristeza, Agrimonia para la ansiedad, Alerce para la autoestima y Violeta de agua para las personas que les cuesta socializar.
El duelo acaba cuando la persona puede integrar el recuerdo del fallecido en la vida cotidiana, siendo capaz de pensar en el ser querido sin sufrimiento, cuando se recupera la alegría de vivir, la esperanza y capacidad de disfrutar de nuevo de las pequeñas cosas.


El Sábado 21 de Diciembre dedicaré unas horas de la mañana para realizar un taller sobre el duelo. Veremos estrategias para gestionar mejor nuestras emociones para hacer este camino más llevadero.
Los que estáis interesados podéis contactar conmigo en el 659242289.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Duelo, como afrontarlo 2ª parte


Afrontar el duelo es un proceso psicológico porque la vida y la muerte no son una enfermedad.
Todos reaccionamos de forma diferente a la muerte y echamos mano de nuestros propios mecanismos para sobrellevar con el dolor que ésta conlleva. Aceptar la muerte de alguien cercano puede tomar desde meses hasta uno o más años (aunque el dolor ya no debería ser el mismo). No hay una duración “normal” de duelo. No debemos anticipar que va a pasar por “fases de duelo” – investigaciones recientes han surgido que la mayoría de las personas no pasan por estas fases de forma progresiva, como ya dijimos pueden aparecer y desaparecer hasta que el duelo se de por finalizado.
Estar transitoriamente triste es algo normal, esto no significa estar deprimido, en la mayor parte de los casos no requiere ningún tratamiento, todo depende de los recursos psicológicos de la persona, el paso del tiempo, el apoyo familiar y social, recuperar la vida cotidiana suele ser suficiente para readaptarse a la nueva situación.


 El problema psicopatológico se plantea cuando la persona experimenta un sufrimiento insufrible, cuando se encuentra  clínicamente deprimida y cuando no cuenta con recursos psicológicos suficientes o sus estrategias de afrontamiento son erróneas. En estos casos la persona muestra una incapacidad para adaptarse a la nueva situación planteada tras la pérdida. Es entonces cuando podríamos decir que muestra un duelo patológico y necesita ayuda externa para salir adelante y readaptarse a la vida cotidiana.
*En estos casos la terapia con Flores de Bach sería de gran ayuda pues nos aporta capacidad de superar los estados emocionales propios del duelo.
Cuando estas situaciones se mantienen en el tiempo o son demasiado intensas (la persona siente que no es capaz de superar la situación, todo va a depender de la personalidad del sujeto y del vínculo o unión con el fallecido) es cuando debemos buscar la ayuda de un profesional,  grupos de apoyo, además de las terapias ya citadas, para adquirir los recursos necesarios para superar el duelo de manera positiva.
Afrontamiento negativo:
·         Apego a recuerdos y planteamiento de preguntas sin respuesta
·         Sentimientos de culpa
·         Emociones negativas de ira o de odio
·         Abandono del cuidado personal
·         Aislamiento social
·         Consumo excesivo de alcohol o drogas
·         Abuso de medicinas
La intervención y acompañamiento con distintas terapias ayuda a las personas en proceso de duelo a reinterpretar sus emociones y pensamientos, dándoles herramientas para afrontar la pérdida de un ser querido".

Además, el apoyo terapéutico puede ayudar a afrontar situaciones como fechas y situaciones especiales: la fecha del cumpleaños de la persona que ha fallecido, las primeras Navidades sin ella, el aniversario de su muerte, etc. Son momentos que pueden causar “recaídas" que nos pueden sorprender y desmotivar.
Con la aplicación de las esencias florales podemos  aliviar estos momentos y las emociones negativas transformándolas en recursos internos que aportan comprensión y haciendo posible que el duelo no sea una carga imposible de llevar; por ejemplo la esencia floral Pino podría ayudarnos a superar la culpa, la madre selva nos trae al presente, acebo nos ayuda con emociones como el odio, sauce con el resentimiento, impatiens con la impaciencia y el deseo de que todo acabe cuanto antes…
Ayúdate a ti mismo en el duelo:
·         Habla de cómo te sientes. Cuéntale a tu médico, busca el afecto de  tus amigos, tu familia o tu círculo más cercano.
·         Permítete un tiempo para disfrutar de los buenos recuerdos con fotografías (tocarlas, mirarlas, leer posdatas…), objetos personales (usar alguna de sus prendas, conservar perfumes…),  momentos compartidos (viajes, celebraciones)
·         Permítete un tiempo para la autocompasión, la soledad, sentirte vulnerable y débil, sin caer en la lamentación, simplemente sentir tu dolor.
 Por experiencia propia sé que todo pasa y con el tiempo la visión de la experiencia se amplia, el dolor se vuelve  manejable, puedes vivir con él, y deja de ser lo primero en lo que piensas cada mañana.


lunes, 18 de noviembre de 2019

Duelo, como afrontarlo




El dolor por la muerte de un ser querido es una experiencia por la que todos los seres humanos vamos a pasar en algún momento.
La muerte es parte de la vida, antes o después  vamos a sentir tristeza, porque todos vamos a perder algún ser querido.
Sin embargo no todos transitamos este proceso de la misma forma, ni con las mismas necesidades psicológicas, ni tenemos los mismos recursos personales y sociales. Cada ser humano reacciona de manera diferente ante una pérdida, incluso una misma persona reaccionará de manera diferente en las distintas perdidas que experimente.
Es fácil pensar que con el tiempo el dolor se hace más pequeño y desaparece, pero generalmente no es así, la vida crece alrededor de él. Parte de ese dolor queda en nuestro interior y reaparece en determinados momentos (fechas de cumpleaños, cuando visitamos ciertos lugares o vemos a ciertas personas…). Lo que ocurre es que cuando hacemos el duelo el dolor se transforma, ya no es tan doloroso, obsesivo, rígido, se hace más pequeño, se acomoda “aprendemos a que forme parte de nuestra vida”.
Elisabeth Kübler-Ross (psiquiatra y escritora Suizo-Estadounidense) en su libro sobre la muerte y el morir, presenta 5 etapas del duelo y como se sienten las personas en los distintos momentos del duelo y la tendencia que tienen durante el proceso.
1.       Etapa de la negación: negar la realidad de lo ocurrido,  nos sirve de amortiguador, pero en algún momento debemos aceptar la realidad de la pérdida, pues de lo contrario no seremos capaces de superar la situación.  En este primer momento la vida deja de tener sentido, no podemos asumir que no volveremos a ver al ser amado, nos preguntamos cómo vamos a seguir adelante. En esta fase el miedo nos paraliza. Poco a poco la persona en duelo debe ir como despertando, recordando y aceptando la realidad.
2.       Etapa de la ira: es muy probable que sentimiento de ira o rabia existan durante todo el proceso del duelo, siendo durante esta etapa más intensos o que tomen protagonismo. Rabia, resentimiento, búsqueda de culpables (dirigiéndose a objetos, personas extrañas, a algún familiar, al fallecido o incluso a nosotros mismos)  no hay solución posible. El resentimiento hacia la persona que se ha ido oculta un dolor profundo por  la pérdida, una sensación de abandono. Si somos capaces de identificarla y expresarla sin temor podremos comprender que forma parte del proceso de sanación.
3.       Etapa de negociación: en esta fase la persona fantasea con la idea que se puede revertir la situación, se preguntan ¿y si hubiera…?. Se busca una tregua, con la esperanza de poder hacer algo que cambie la situación (promesas, cambios de hábitos…), es un mecanismo de defensa que no puede mantenerse durante mucho tiempo y pueden inducir a sentimientos de culpa o remordimiento, interfiriendo en el proceso del duelo. Se trata de una estrategia para aliviar el dolor que sirve durante poco tiempo.
4.       Etapa de depresión: una vez aceptada la pérdida, aprender a convivir con el dolor emocional. Tristeza profunda y sensación de vacío. Esta depresión no es un proceso mental sino el conjunto de emociones vinculadas a la tristeza natural de la pérdida. Se siente tristeza, miedo e incertidumbre ante lo que vendrá. Sentimos que nos preocupamos mucho por cosas que no tienen demasiada importancia mientras que levantarse cada día de la cama se siente como una tarea realmente complicada y a veces nos preguntamos si la vida tiene sentido. Se echa de menos al ser querido y agotamiento mental y físico. Nos sentimos impacientes por que todo esto acabe
5.       Etapa de aceptación: se empieza a asumir que la situación es irreversible y se comienza a aceptar la vida sin la compañía del ser querido y a convivir con el dolor emocional. Este proceso nos permite reflexionar sobre el sentido de la vida así como lo que queremos de la vida a partir de ahora.  Se trata de aprender a convivir con esta pérdida y crecer a través del conocimiento de nuestros sentimientos. Comenzamos a depositar nuestras energías en nuestras amistades y en nosotros mismos estableciendo una relación distinta con la persona fallecida.
 Las personas al hacer el duelo transitan por todas las etapas pero no siempre en el mismo orden,  además es muy probable que no sea definitivo el proceso delas distintas etapas y que aparezcan y desaparezcan.
La muerte de un ser querido es una experiencia muy estresante, muchas personas no están preparadas emocionalmente para superar este momento.
Durante el duelo se experimentan emociones negativas como tristeza, ira, culpa, confusión… cuando son muy intensas o duraderas y que interfieren negativamente en la vuelta a la vida cotidiana es probable que se necesite la ayuda, existe un amplio campo de posibilidades a las que recurrir para hacer del duelo un compañero y no un enemigo (terapias holísticas: Flores de Bach, terapias de apoyo psicológico o de bienestar). Entre un 10 y un 20% de las personas afectadas por una perdida necesitan apoyo para superarlo.

Realizo talleres y sesiones grupales para ayudarte a superarlo.


sábado, 9 de noviembre de 2019

Autoestima


¿Qué es la autoestima?
La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismo, el conjunto de creencias, pensamientos, emociones y valoración sobre nuestra manera de ser, pensar, sobre nuestra persona.

¿Cómo puedo saber si tengo una sana autoestima o si por el contrario tengo una baja autoestima?
Algunos signos de que nuestra autoestima no está en su mejor momento son los siguientes:

  •        No expreso mis opiniones en público por miedo a no ser compartidas
  •       Me falta seguridad en mí mismo
  •          No me esfuerzo por conseguir lo que quiero porque creo que voy a fracasar
  •          Veo a las  demás personas como seres superiores a mí
  •          Me gustaría ser como los demás
  •          Cuando algo me sale bien pienso que algo me ha favorecido para que ocurra
  •          Necesito la aprobación de los demás en la toma de mis decisiones
  •          Siempre que hago algo pienso que podría haberlo hecho mejor
  •          Me cuesta decir no
  •          Dejo que me pisoteen y me cuesta poner límites
  •          Me da miedo hacer cosas nuevas
  •          Estoy casi todo el tiempo nervios@
  •          No estoy content@ con mi forma de ser
  •          No estoy content@ con mi físico
  •          Creo que no puedo aportar nada importante en el trabajo, amigo, familia…
¿Se puede mejorar la autoestima?
Tenemos que ser conscientes,  ser realistas  con nuestras virtudes y defectos, debemos aceptar las cosas que no nos salen bien y aprender de ello;  alagarnos y valorar las que si nos salen y no quítales importancia.
Frases como: no puedo, soy un desastre, soy tont@... ¿Por qué seguir pensando así sobre ti mismo? ¿Qué consigo con esto? Deja de machacarte y empieza a verte de forma diferente.
Piensa en positivo, cambia el no puedo por voy a intentarlo, poner el foco en las cosas buenas de la vida, si observamos seguro que encontramos muchas cosas que valorar.
No te pongas metas imposibles de conseguir,   márcate  objetivos realistas y no tengas miedo al fracaso (en todo caso siempre habrás aprendido algo), si no lo intentas nunca sabrás lo que puede ocurrir.
No te compares, cada persona es diferente y todos tenemos algo que aportar.
Aprende a decir no.
Utiliza un lenguaje amable cuando hables de ti.
Trátate con respeto,  cariño y amor.
Acéptate y perdónate, lo que te digas que sirva para mejorar no para culpabilizarte.
Concédete tiempo para ti, hacer algo que te guste y con lo que disfrutes de verdad.
Empieza a valorarte y a creer en ti, te sorprenderás de tus capacidades si fortaleces tu autoestima.


viernes, 1 de noviembre de 2019

Curso de Reiki nivel 1

Terapia energética 


Curso de iniciación en Reiki, terapia energética de sanación
Si alguna vez has pensado en la posibilidad de sanar con tus manos... como lo hacen otras personas?... te gustaría poder realizar terapias o sanaciones pero crees que tu no puedes.
Ven a realizar este curso y descubrirás como hacerlo, como te puede ayudar y como puedes tu ayudar a otros.
Reiki es para todos, solo tienes que ponerte en manos expertas que te enseñen como hacerlo. En el curso recibirás la iniciación y las indicaciones para ponerte a practicar esta maravillosa técnica, realices auto sanaciones y ayudes a otros en sus procesos.
¡Te espero!
Estamos en Alcalá de Henares, Madrid
Teléfono de contacto 659242289

viernes, 7 de junio de 2019

Procrastinar


Procrastinación

¿Qué significa esta palabra que se ha puesto tan de moda últimamente?
Procrastinar es posponer una actividad, es evitar hacer algo que necesita ser completado… es hacer actividades más agradables o no hacer nada en lugar de hacer algo más importante o urgente.
Es lo que antes se decía “dejar para mañana lo que puedes hacer hoy”.
La procrastinación se presenta en cualquier actividad: planchar, limpiar, reparar algo, pedir una cita al dentista, escribir un correo, presentar un informe, cerrar una propuesta con un cliente…

¿Por qué?
Por pereza, apatía, miedo y un sinfín de creencias y emociones que nos mantienen anclados a nuestra zona de confort.

¿Por qué lo hacemos?
Estamos apegados a resultados y nos cuesta en ocasiones hacer cosas nuevas o cosas cotidianas por cansancio y/o aburrimiento.
Esto nos impide realizar nuestros sueños, cumplir nuestros objetivos y no es productivo.
Es una forma de autosabotaje y puede afectar a la salud, relaciones, nuestro trabajo, emprendimiento e incluso a nuestra autoestima.
Nos distraemos con el Facebook el whatsapp y demás redes sociales.
A veces lo que tenemos es miedo a éxito: más responsabilidades, perder algunos amigos, hacer un esfuerzo mayor, salir de la zona de confort y no estamos dispuestos al precio a pagar.
En otras ocasiones lo que tememos el fracaso: si no nos ponemos en acción no cometemos errores, nos sentimos más seguros, sin embargo esto puede hacernos sentir frustración.
Perfeccionismo: cuando tratamos de hacer todo perfecto, lo más seguro es que alarguemos el tiempo o que ni siquiera empecemos, pues sentimos mucha presión o temor a ser criticados, esto nos paraliza.
Lo bueno es que también podemos decidir dejar de hacerlo.

¿Cómo salir?
  • Cambiar la mentalidad, aceptar que lo estás haciendo y descubrir el porqué.
  • Priorizar: hacer una lista de las tareas que estas posponiendo y asignar un número a cada una según te acerquen o te alejen de tus objetivos.
  • Buscar un aliado: cuéntale a alguien tus propósitos u objetivos para que de alguna manera tengas que rendir cuentas y con el que te pongas fechas.
  • Planifica: una vez que tengas marcadas tus prioridades planifica tú día la noche anterior, así sabrás que es lo que tienes que hacer.



Flores de Bach